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Tiendanimal, especialista en productos y servicios para animales de compañía en Iberia, recuerda la importancia de planificar con antelación los viajes en tren y avión con perros y gatos, especialmente durante los periodos vacacionales y las escapadas de verano. Consultar las condiciones de cada compañía, revisar la documentación necesaria y preparar el transportín son pasos fundamentales para evitar imprevistos antes y durante el trayecto.
La compañía, junto con la veterinaria Eva Sánchez-Paniagua, veterinary medical support de Clinicanimal, pone el foco en una serie de recomendaciones prácticas para que el desplazamiento sea más seguro y cómodo tanto para el animal como para su compañero humano.
“Un viaje puede resultar muy exigente para un animal si no se ha preparado correctamente, porque los cambios de entorno, los ruidos, las esperas o la presencia de muchas personas pueden generar inseguridad. Por eso, la planificación previa es fundamental, ya que cuanto más familiar y controlado sea el proceso, más fácil será que el animal lo viva con tranquilidad”, explica.
El primer paso para viajar con un animal de compañía es revisar las normas de la compañía antes de reservar. Cada operador ferroviario o aerolínea puede establecer requisitos diferentes en función del tipo de trayecto, el peso del animal, las dimensiones del transportín, la disponibilidad de plazas habilitadas o la documentación exigida.
En el caso del tren, conviene comprobar si el animal debe viajar dentro de transportín, si es necesario adquirir un billete o suplemento específico y qué condiciones aplican según el tipo de servicio. En avión, la planificación debe ser todavía más detallada, ya que cada aerolínea fija sus propios criterios para viajar en cabina o en bodega.
Además, si el viaje es internacional, es recomendable revisar con tiempo los requisitos sanitarios del país de destino, como la identificación mediante microchip, la vacunación frente a la rabia u otras vacunas o tratamientos exigidos, así como la necesidad de disponer del pasaporte europeo para animales de compañía u otra documentación específica según el país de destino.
El transportín es uno de los elementos más importantes para viajar, ya sea en tren o avión. Debe ser seguro, resistente, estar bien ventilado y permitir que el animal pueda tumbarse, incorporarse y darse la vuelta con comodidad. También es importante comprobar que cumple con las medidas exigidas por la compañía de transporte. En el caso de los viajes en avión, además, es imprescindible verificar que el transportín cumple con las especificaciones exigidas por la aerolínea y, cuando corresponda, con la normativa de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
“Uno de los errores más frecuentes es utilizar el transportín por primera vez el mismo día del viaje, cuando, si el animal no lo conoce, puede asociarlo directamente a una situación incómoda o estresante”, señala Sánchez-Paniagua, quien aconseja realizar una adaptación progresiva introduciéndolo en casa con tiempo, dejándolo abierto y colocando en su interior una manta, juguete o elemento con olor familiar para que lo perciba como un espacio seguro.
Antes de viajar, es importante mantener las rutinas habituales del animal en la medida de lo posible, evitando cambios bruscos en la alimentación, en los horarios de paseo o en los hábitos de descanso. En relación con la comida, también es importante no ofrecer cantidades copiosas justo antes del trayecto, especialmente si el animal suele marearse o presenta sensibilidad digestiva. En desplazamientos largos, también es recomendable llevar agua y un bebedero portátil para favorecer una correcta hidratación.
En el caso de los perros, un paseo tranquilo antes de salir hacia la estación o el aeropuerto puede ayudarles a liberar energía y afrontar el viaje con mayor calma. Para los gatos, preparar un entorno lo más estable posible antes de introducirlos en el transportín puede facilitar el proceso.
Si el animal presenta miedo intenso al transporte o antecedentes de ansiedad durante los viajes, es recomendable consultar previamente con el veterinario. La administración de sedantes o ansiolíticos nunca debe realizarse por iniciativa propia, especialmente en viajes en avión, ya que algunos fármacos pueden alterar la capacidad del animal para mantener el equilibrio o regular su temperatura.
El bienestar emocional también forma parte del viaje, ya que los ruidos intensos, las aglomeraciones, las esperas prolongadas o los cambios de temperatura pueden afectar a algunos perros y gatos. Por eso, es importante observar su lenguaje corporal y detectar posibles señales de incomodidad, como jadeos excesivos, temblores, vocalizaciones, salivación, inquietud o intentos de esconderse. Durante el trayecto, es imprescindible mantener una actitud tranquila y reducir estímulos innecesarios.
Además, la llegada al destino también debe planificarse. Así pues, conviene permitir que el animal reconozca el nuevo espacio poco a poco y mantener sus horarios habituales en la medida de lo posible. En el caso de los gatos, puede ser útil habilitar inicialmente una habitación tranquila con sus objetos habituales antes de permitirles explorar el resto del alojamiento; mientras que para los perros siempre es una buena idea dar un paseo calmado por la zona.
“El objetivo no es solo llegar al destino, sino hacerlo cuidando del bienestar del animal en cada etapa del viaje. Cuando se planifica con antelación y se respetan sus necesidades, el trayecto puede ser mucho más seguro, cómodo y tranquilo para todos”, concluye la veterinaria.

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