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“La piel es un órgano vivo que necesita mantener un nivel adecuado de hidratación para desempeñar correctamente su función protectora”
Ya son dos las olas de calor que han pasado por España en lo que llevamos de verano, dejando temperaturas máximas de hasta 45 grados en varios puntos del país, y aunque no se sabe cuántas olas quedan por llegar en este 2026, siempre estamos buscando consejos para que nuestros animales lo lleven mejor.
Porque sí, ellos también sufren las olas de calor y nuestra responsabilidad es cuidarlos.
De hecho, la mayoría de las veces se habla sobre cómo cuidarles ante un golpe de calor, pero la deshidratación también juega un punto importante en el cuidado de estos pequeños durante el verano y muchas veces pasa desapercibido. “Muchas veces pensamos en la deshidratación como algo que ocurre solamente cuando un animal está muy grave, pero no es así. Existe una deshidratación leve o moderada que puede pasar completamente desapercibida”, explica Irene Alfonso, veterinaria especializada en dermatología.
Y es que la deshidratación puede estar afectando al organismo durante días sin darnos cuenta: “El perro o el gato sigue comiendo, pasea, juega… pero bebe un poco menos de lo que necesita mientras su cuerpo pierde más agua por el calor”, asegura. Es por eso que no siempre vemos síntomas evidentes de deshidratación en ellos, pero su piel, mucosas y el resto del organismo sí pueden empezar a notarlo.
La veterinaria insiste en que la piel es un órgano vivo que necesita mantener un nivel adecuado de hidratación para desempeñar correctamente su función protectora. Cuando el organismo no dispone de suficiente agua, la barrera cutánea puede debilitarse y favorecer la sequedad, la descamación y una mayor exposición frente a alérgenos, bacterias e irritantes.
“La barrera cutánea funciona como el muro de una casa. Cuando los ladrillos están bien unidos, protege, pero cuando aparecen grietas empiezan los problemas. Una buena hidratación ayuda a mantener ese muro en mejores condiciones”, señala.
La veterinaria apunta unos detalles en los que podemos fijarnos y así estar mas pendiente de nuestros animales para evitar su deshidratación durante el verano, como por ejemplo comprobar que la piel no esté más seca de lo normal o descamada. Pero un simple picor, rascado o lamido más frecuente de lo normal, también puede estar indicando un inicio de deshidratación.
“Además en pacientes con alguna enfermedad dermatológica, también es frecuente que aumenten las otitis, las dermatitis por levaduras o las infecciones bacterianas, porque el calor y una hidratación insuficiente pueden hacer que una enfermedad que ya existía se manifieste con más intensidad”, explica Irene. Y es que los perros con la piel sensible pueden ver en el verano un auténtico reto, ya que el calor aumenta la vasodilatación y favorece el picor.
Otro detalle que destaca la dermatóloga de DerMadridVet es que "el sudor de las almohadillas modifica el microambiente cutáneo y, si además existe una hidratación insuficiente, la barrera cutánea se vuelve todavía más vulnerable”. El resultado de ello suele ser un aumento del picor, el lamido, el rascado y, en muchos casos, una mayor frecuencia de infecciones secundarias. “No es que el calor provoque la alergia, sino que hace más evidente una enfermedad que ya existía”, asegura.
En cuanto a los gatos, muchas veces “el primer indicio no es una piel seca, sino un acicalamiento excesivo, zonas de alopecia por lamido o cambios sutiles que pasan desapercibidos”, explica la veterinaria.
Para favorecer una buena hidratación durante el verano, Irene Alfonso propone una serie de pautas sencillas que los tutores pueden aplicar tanto en casa como durante las vacaciones:
En el caso de los gatos, conviene prestar todavía más atención durante el verano, ya que suelen beber poca agua y son auténticos especialistas en ocultar que algo no va bien. “Proceden de especies adaptadas a ambientes áridos y, muchas veces, beben muy poca agua incluso cuando la necesitan. Además, suelen manifestar antes cambios de comportamiento que signos evidentes de deshidratación”, explica la veterinaria.
Pero al final, tanto en perros como en gatos, el consejo de Irene es el mismo: “En verano no solo debemos protegerlos del calor. También debemos asegurarnos de que están bien hidratados, porque una buena hidratación no solo ayuda al resto del organismo, también ayuda a mantener una piel sana. Al fin y al cabo, la piel también tiene sed”, recuerda.

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