Bona Iberia, S.L.
Aunque no viven el síndrome postvacacional como las personas, una vuelta repentina puede provocar cambios en el sueño, falta de apetito, irritabilidad, ansiedad o alteraciones de comportamiento. Por ello, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) recomienda hacer esta transición de forma progresiva y ofrece cinco claves para ayudarles a recuperar sus hábitos y volver a la normalidad.
Recuperar horarios regulares ayuda también a restablecer su rutina alimentaria. Si durante las vacaciones ha variado mucho su actividad, puede ser un buen momento para comprobar que la cantidad de alimento sigue siendo adecuada a su edad, tamaño y necesidades.
Si la falta de apetito o cualquier otro cambio en la alimentación persiste, conviene consultar con el veterinario.
Más playa, excursiones y paseos largos pueden haber aumentado considerablemente la actividad física durante las vacaciones. La vuelta no debería significar pasar de golpe a una vida mucho más sedentaria.
Los paseos, juego y ejercicio deben mantenerse adaptados a la edad, condición física y necesidades de cada perro, buscando un equilibrio que permita gastar energía sin provocar fatiga o sobreesfuerzo.
Puede ser uno de los cambios que más note. Si durante las vacaciones ha pasado prácticamente todo el día acompañado, es recomendable recuperar las ausencias de forma progresiva, empezando por periodos cortos y aumentándolos poco a poco.
Ladridos, inquietud o destrozos pueden indicar que está teniendo dificultades para quedarse solo. Si estas conductas aparecen de forma persistente, conviene buscar asesoramiento profesional.

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